Esta combinación tiene sus raíces en la dieta mediterránea más ancestral, donde el pan con chocolate y aceite de oliva era una merienda tradicional. La alta gastronomía rescató esta unión al descubrir que el aceite de oliva virgen extra actúa como un vehículo que transporta los polifenoles del cacao, logrando una textura más untuosa que la mantequilla y un perfil de sabor mucho más complejo y afrutado.
INGREDIENTES:
200g de Chocolate amargo (70% cacao).
4 Claras de huevo.
60ml de Aceite de oliva virgen extra (de notas frutales).
Una pizca de Sal de grano o escamas (Maldon).
40g de azúcar (opcional, para estabilizar las claras).
PROCEDIMIENTO:
Funde el chocolate a baño maría o en microondas en intervalos cortos. Una vez fundido, retira del fuego e integra el aceite de oliva en forma de hilo, batiendo suavemente hasta obtener una emulsión brillante.
Bate las claras de huevo a punto de turrón (puedes añadir el azúcar aquí si deseas un toque más dulce).
Incorpora una tercera parte de las claras al chocolate con movimientos enérgicos para aligerar la mezcla. Añade el resto de forma envolvente para no perder el aire.
Vierte en recipientes individuales y refrigera por al menos 3 horas.
El toque original: Antes de llevar a la mesa, añade un chorrito de aceite de oliva crudo y una pizca de escamas de sal encima para resaltar el amargor profundo del cacao.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.