La panna cotta (nata cocida) es un pilar del Piamonte italiano. Esta versión rompe el esquema tradicional al tratar a la albahaca como un ingrediente botánico dulce. La técnica de infusión permite capturar el aceite esencial de la hierba, que al unirse con la fresa y el vinagre balsámico, crea una experiencia sensorial similar a una ensalada Caprese, pero transformada en un postre refrescante.
INGREDIENTES:
500ml de Crema para batir.
1 manojo de Albahaca fresca.
80g de Azúcar.
7g de Gelatina sin sabor (hidratada).
250g de Fresas frescas.
2 cucharadas de Reducción de vinagre balsámico.
PROCEDIMIENTO:
Calienta la crema con el azúcar sin que llegue a hervir. Retira del fuego, añade las hojas de albahaca y deja infusionar tapado por 15 minutos. Cuela la mezcla presionando las hojas para extraer todo el sabor.
Añade la gelatina hidratada a la crema aún caliente y disuelve bien. Vierte en moldes y refrigera hasta que cuaje (4-6 horas).
Para el coulis, pica las fresas y mézclalas con la reducción de balsámico. Deja macerar unos minutos para que suelten su jugo.
El toque original: Sirve la panna cotta coronada con las fresas. El balsámico actuará como un puente de sabor que conecta la cremosidad herbal con la dulzura cítrica de la fruta.

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